5 canciones de rock basadas en un libro

De ninguna forma este post es una lista definitiva de canciones de rock inspiradas en un libro, seguramente hay más; el criterio que utilicé para armar la selección fue que se tratara de un libro que yo he leído (¿para qué les voy a hablar de cosas que no conozco?) y de una buena canción.

Aclarado lo anterior, pasemos a lo prometido.

5-canciones-de-rock-blog

1. Canción: Lobo hombre en París, de La unión

Libro: El lobo hombre (cuento), de Boris Vian

Por lo menos para mi generación, esta canción forma parte del conocimiento colectivo con el que crecimos, mucha gente se la sabe, mucha gente la tararea, mucha gente se va directo a los 80s con ella, pero apuesto a que muy pocos saben quién demonios es “El mago del Siam”. Al menos yo debo aceptar que aunque siempre amé la canción, la letra jamás me terminaba de hacer sentido, hasta que hace poco me topé con el relato del francés y justamente el nombre del mago me sirvió de puente. El video musical vale mucho la pena, porque, como la canción es un resumen más o menos fiel al cuento, resultó algo así como un corto del texto de Vian. Además, se trata de un video totalmente adelantado a su época en cuestiones de producción.

2. Canción: Killing an arab, de The cure

Libro: El extranjero, de Albert Camus

Este caso en particular ya lo había abordado en este sitio hace algunos meses. Esta es una letra que siempre me parecía una gran incógnita, por racista y radical (algo raro tomando en cuenta las otras letras de Robert Smith), pues está basada, no en el libro entero, sino en la parte más cinematográfica de éste (que lo vuelvo a decir, es un libronón). Sabiendo que la voz de la canción pertenece a un personaje literario y no a Smith, todo hace más sentido.

3. Canción: Corazón delator, de Soda stereo

Libro: El corazón delator (cuento), de Edgar Allan Poe

Quizás no sea lo más correcto decir que en este caso se trata de una canción “basada en”, sino más bien inspirada en. Más allá del nexo en el título casi idéntico entre canción y cuento, lo que hizo Cerati, fue tomar el elemento de un corazón que delata algo, sólo que en lugar de delatar un crimen, delata un amor.

4. Canción: Don’t stand so close to me, de The police

Libro: Lolita, de Vladimir Nabokov

En este caso, el personaje de la canción es un profesor de una escuela que recibe insinuaciones sexuales por parte de una alumna precoz, una relación muy similar a la que mueve la trama en Lolita. Incluso el puente entre canción y libro se expresa de forma textual en un verso, aquel que dice “he starts to shake and cough, just like the old man in that book from Nabokov” (“él comienza a temblar y a toser, como aquel viejo en el libro de Nabokov”).

5. Canción: Las batallas, de Café Tacuba

Libro: Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco

Hace más de 20 años, cuando Café Tacuba era algo fresco y genial (algo que creo perdieron hace mucho), homenajearon a uno de los libros que muestra más amor por este lugar de locos llamado Ciudad de México (“el defe”, para los mexicanos); una canción que le lanza varias interrogantes al famoso “Carlos”, el niño que protagoniza y narra la novela. Existe la anécdota de que Pacheco en alguna ocasión asistió a un concierto de la banda, que le había extendido previamente la invitación (cosa que José Emilio contaba con mucha gracia, así que el homenaje fue bien recibido).

Extra

Canción: Losing my religion, de R.E.M. (video musical)

Libro: Un señor muy viejo con unas alas enormes, de Gabriel García Márquez (cuento)

Este lo pongo como extra, porque el  cuento incluido en la recopilación de realtos La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, no inspiró a la canción, sino al video de la banda, aunque la letra de la canción es tan ambigua que incluso podría creer que algunos versos de ésta están inspirados también en el personaje del relato (una especie de ángel que cae en una casa y es exhibido cual atracción de circo ante el pueblo): “I thought that I heard you laughing. I thought that I heard you sing”, aunque quizás ya es desvarío mío. El video es una joya, incluso en su tiempo llegó a ser premiado por MTV.

 

Y por fin llega a su fin el post más largo de Zona de cronopios a la fecha, espero no los haya matado del aburrimiento.

Álvaro (@alvarogo87)

Del cuaderno de citas: La espuma de los días

30185_1381417339-borisvian

” En realidad, sólo existen dos cosas importantes: el amor, en todas sus formas, con mujeres hermosas, y la música de Nueva Orleans o de Duke Ellington. Todo lo demás debería desaparecer porque lo demás es feo.”

“Si siempre nos acordamos de los mejores momentos, ¿para qué sirven los malos?”

(La espuma de los días, Boris Vian)

Hay un par de ocasiones en La espuma de los días en las que los protagonistas se quejan del comportamiento ilógico de alguien más, lo cual es de risa, pues la lógica es lo que menos predomina en el mundo surrealista de la novela.

Como lectores somos guiados por este mundo de la mano de un grupo de veinteañeros obsesionados con el Jazz y Jean-Sol Partre (sí, es una parodia) en una Francia surrealista fusionada con Luisiana. En este mundo absurdo la lógica es ligera como la espuma. Te encuentras con el médico que quiere dedicar su vida a su hobby, pero no puede hacerlo porque los pacientes no dejan de joderlo; con la familia que se lamenta de tener a un pariente catedrático de una universidad, pero les enorgullece el pariente que trabaja como cocinero personal;  el entrevistador que no sabe para qué puesto está entrevistando al entrevistado, el obrero que gana más que el ingeniero o con el patrón explotador que ni siquiera ha oído hablar de la justicia. Las paredes de las habitaciones se contraen sin ninguna explicación y de los pulmones de las personas brotan nenúfares. En el fondo existe una muy bella historia de amor, repleta de imágenes increíbles y que por igual te provoca ganas de reír como de llorar.

Vian era un excéntrico creativo todo terreno: ingeniero, escritor, actor y músico de jazz; usando heterónimos (como Pessoa) escandalizó con sus textos a la Francia de la posguerra y murió joven de un infarto, secuela de la fiebre reumática que sufrió de chico; dicho infarto lo asaltó mientras veía la première de la adaptación al cine de una de sus novelas (¡menuda crítica!). A pesar de reflejar, tanto en su vida como en su obra, una idealización y añoranza por la cultura del sur de los EEUU, nunca conoció América.

Álvaro (@alvarogo87)