Hyperion, Dan Simmons

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Nos recomendaron no juzgar un libro por su portada, y tenían razón, pero no hacemos caso.  Y es que la tapa de Hyperion sugiere un churro hueco de guerras extraterrestres; en cambio, dentro hay historias profundas que abordan los problemas de un futuro que luce muy muy probable y que desde ya nos inquieta bastante.  

Hyperion es la primera parte de una tetralogía y se desarrolla algunos siglos en el futuro, cuando la humanidad se encuentra regada por el universo, tras la hégira provocada por el “gran error” que destruyó el planeta Tierra. Los mundos colonizados por los humanos forman parte de un orden llamado la Hegemonía, que está asesorada por el Tecnonúcleo, súper inteligencia artificial que ayuda a la humanidad para tomar decisiones (y cuya ubicación física es un misterio); también existen los Éxters, mitad humanos mitad máquinas, que viven separados de la Hegemonía y sin relaciones diplomáticas con ésta.

La estructura narrativa replica a la de los Cuentos de Canterbury, en donde un grupo de peregrinos van contando sus historias mientras se dirigen hacia un lugar; en este caso el destino son las Tumbas de tiempo, un sitio ubicado en el planeta Hyperion, que cuenta con campos antientrópicos y en el que habita un depredador sanguinario, misterioso y capaz de manipular el tiempo, llamado Shrike. Los peregrinos que emprenden el viaje han sido seleccionados por una secta que rinde culto al Shrike, como parte de una misión para encararlo, esperando que éste devele secretos que puedan salvar los conflictos que amenazan a la humanidad.

Aquí hago un paréntesis para señalar que el Shrike toma su nombre de este simpático, pero sanguinario pajarito (aunque su semejanza es enteramente con el segundo adjetivo y no con el primero):

Las historias de los peregrinos son en realidad el núcleo de la novela y en ellas cada uno de los personajes relata su vida y cómo fue que terminó en dicha peregrinación. Salvo la historia del soldado (que me pareció la única más o menos floja), son historias conmovedoras y muy bien contadas que nos ofrecen un buen panorama de los problemas existenciales de la humanidad, en un mundo en el que la inteligencia artificial ya nos ha rebasado por mucho.

El dato de dónde saca Simmons el nombre de la novela no es menor. Hyperion es también el nombre de un poema del poeta romántico, John Keats; en dicho poema Keats retoma el mito griego de Hiperión y los demás titanes que ocupaban la figura de dioses antes de que fueran reemplazados por los dioses olímpicos, profundizando en la forma en que estos fueron olvidados y relegados al tártaro (la mitología griega apenas menciona a los titanes). Hay entonces un paralelismo entre la agonía de los titanes al ser reemplazados por los dioses del Olimpo y la humanidad que está siendo reemplazada por las máquinas.

Hyperion nos plantea un futuro que cada vez luce más cercano, mientras nos entretiene y homenajea de forma muy acertada a otros autores clásicos. Es totalmente recomendable aunque no sean especialmente seguidores de la ciencia ficción y también me atrevo a decir que lo pueden disfrutar igual aunque no tengan planeado leer el resto de la saga.  

Citas:

“Al principio fue la palabra. Luego vino el puñetero procesador de palabras. Luego, el procesador de pensamientos. Luego vino la muerte de la literatura. Y así andan las cosas.”

“Ahora entiendo la necesidad de la fe – una fe pura y ciega que se burla de la razón – como factor para salvaguardar la vida en el mar salvaje e infinito de un universo regido por leyes insensibles y totalmente indiferente a los pequeños seres racionales que lo habitan.”

“Siempre había creído que la esencia de la experiencia humana no se encontraba en los momentos culminantes, las bodas y días de triunfo que destacaban en la memoria como fechas marcadas en rojo en los viejos calendarios, sino en el discreto fluir de las pequeñeces, la tarde de fin de semana en que cada miembro de la familia se dedicaba a sus propias actividades, los encuentros intrascendentes, los diálogos olvidables: la suma de tales horas creaba una sinergia que era importante y eterna.”

“Exploré las religiones y la bebida; pero encontré más esperanzas de consuelo duradero en la segunda.”

-Hyperion, Dan Simmons

 

Álvaro (@alvarogo87)

Instrucciones para vivir en México

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Cuando iba en la primaria y era uno de los pocos niños noños a los que la clase de Historia de Méxcio no les parecía insoportable, recuerdo haber tenido un libro de texto de dicha materia que  se ocupaba las primeras trescientas páginas (estimado) en hablar de lo que pasó en el país desde el florecimiento de los pueblos prehispánicos hasta la segunda guerra mundial. Lo que había pasado desde la mitad del siglo XX hasta los 90s lo resumía como en 2 páginas y básicamente decía que ese período era el México moderno y que las cosas se habían mantenido prácticamente igual hasta nuestros días . Me sentí medio estafado; algo habría pasado en ese período, ¿no?

Instrucciones para vivir en México es una prueba de que igual y mi libro de texto no estaba tan equivocado. Se trata de una recopilación de artículos publicados por Ibargüengoitia en el Excélsior durante la década de los 70s  y, salvo uno que otro artículo, en la mayoría jurarías que Jorge está hablando del México actual.

Abarca temas como lo manoseadas y artificiales que quedaron las figuras de los héroes de la patria, la maldita burocracia, la gente gandalla, los idiotas que usan el claxon como forma de expresión, las exageraciones que se viven durante el día de la madre en México, nuestra rara forma de ver los Juegos Olímpicos, los grandes hoyos del sistema educativo, el PRI, etc. Toda esta marea de quejas viene siempre perfectamente envuelta en el tono irónico y encantador de Ibargüengoitia y actúa como bálsamo pues, en medio de tantas incongruencias que nos rodea a diario, reconforta saber que hay (o hubo) gente pensante y coherente como él, capaz de convertir, al menos por un momento, nuestras frustraciones en sonrisas.

Quizás el mayor acierto de Jorge fue quitarle la solemnidad a temas que no merecían ser tratados con solemnidad.

Imperdible.

Citas:

“Lo primero que aprende a hacer un niño mexicano al llegar a este mundo, es llorar para que se atienda a sus necesidades. Lo siguiente que aprende es a tocar el claxon del coche de su papá, con el mismo objeto. Y toca el claxon y toca más, y al cabo de cincuenta años sigue tocándolo con esperanzas de lograr con ello fines tan diversos como: hacer que un coche descompuesto que obstruye la circulación se componga súbitamente y eche a andar, o bien, que se esfume con todo y ocupantes; avisar a los conductores de vehículos que viajan por las calles transversales que se les acerca un coche conducido por un individuo que está dispuesto antes a morir que a ceder el paso: avisar a unos niños que están desayunando que ya se hizo tarde para llegar a clases; avisarle a una criada reumática y atareada que ya llegó la patrona y que está afuera de la puerta, con el coche atravesado, entorpeciendo el tránsito y la llave de la puerta en la bolsa, pero sin ganas de bajarse a usarla, etc.”

“Los cumpleaños tienen dos defectos: son inevitables y acumulativos y además, van deformando la personalidad del que los festeja.”

“Lo que hace la gente en las escuelas no es buscar conocimientos, sino procurar no morirse de hambre”

– Instrucciones para vivir en México, Jorge Ibargüengoitia

Álvaro (@alvarogo87)

Libros para comenzar a leer

Un día alguien me pidió que le recomendara un libro para “comenzar a adquirir el hábito de la lectura”, pues quería “volverse más culto”. No se lo dije (porque en la vida real nos ahorramos esos comentarios), pero me pareció una pésima razón para comenzar a leer.

La lectura. Oh, la lectura. Últimamente nos la venden como producto milagro:

– Quita lo tonto.

– Te vuelve más culto.

– Te hace una persona más positiva y productiva.

– Te convierte en un ciudadano de primera (porque, claro, la gente de países desarrollados no hace otra cosa en su tiempo libre más que leer, nada de andar perdiendo el tiempo viendo 22 idiotas persiguiendo un balón encima de un rectángulo verde).

– Hace que por fin abras los ojos y combatas al sistema opresor.

– Es el primer paso para después escribir mejor que Dostoievski.

– Bueno, al parecer, ¡hasta te hace interesante!

Leer

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¿Y si le vamos bajando 2 rayitas? (o quizás mejor unas 10)

Para mí, la principal razón para que abras un libro debería de ser mucho más sencilla y mucho menos pretenciosa: por gusto.

Que leer está bien y tiene sus ventajas, es cierto, pero si tu motivación principal son los beneficios derivados de la lectura, es muy probable que termines aburriéndote, como le sucede a la mayoría de las personas que se proponen leer 30 minutos al día como propósito de año nuevo. Encima muchos de esos beneficios serían debatibles, pues en ocasiones eso de leer tiene más rasgos de vicio que deja dudas y vista cansada, que de actividad eficiente.

Pero dejemos los extremos a un lado; fuera fatalismo, fuera obligaciones, fuera falsas poses y fuera solemnidad, que ésta es, en esencia, una actividad divertida.

En este punto creo que la recomendación es bastante obvia: empieza leyendo algo que te resulte interesante…ok, ok, pero como este post promete recomendaciones precisas, aquí van 6 libros que me parecen perfectos para comenzar a leer, porque si bien no es necesario iniciar por En busca del tiempo perdido, tampoco es necesario caer en 50 sombras de Grey:

Dos crímenes, Jorge Ibargüengoitia

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Imagen: http://museodelaciudadqro.org/?p=2299

El protagonista de esta novela es un tipo ameno que te cuenta todo como si te estuvieras tomando junto a él unas copas de mezcal. “El negro”, como le apodan, es un chilango (gentilicio informal de la Ciudad de México) al que la policía busca injustamente, por lo que decide irse a esconder a la casa de un tío adinerado en un pueblo de provincia. La noticia no cae del todo bien a los familiares que rodean al tío y que esperan, como buitres, a que éste muera para quedarse con la herencia, por lo que ven en “El negro” una calamidad. Se vienen un montón de enredos policiales y amorosos imperdibles.

El país de las últimas cosas, Paul Auster

El país de las últimas cosas
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Anna Blume escribe una carta dirigida a su novio, en la que narra cómo viaja a un país extranjero en busca de su hermano que ha desaparecido sin dejar rastro. En este país de fronteras cerradas y acceso casi imposible (cuyo nombre no es mencionado) las cosas han comenzado a desaparecer sin mayor explicación, sí, cosas de lo más cotidianas como calles y casas desaparecen para dejar inestabilidad, caos y violencia. Una búsqueda por un lugar bastante parecido al infierno (y a uno que otro país latinoamericano) en la que no hay retorno asegurado y sobrevivir se torna bastante difícil.

Creo que cualquiera de las novelas de Auster que he leído entraría en esta lista, pero elegí poner ésta debido a su buena carga de fantasía y acción.

Cartero, Charles Bukowski

¿Sabes qué es mejor que compartir frases de Bukowski por Facebook? Leer a Bukowski. Y Cartero es un buen punto de partida.

Chinaski, alter ego de Bukowski que regresa en otras novelas, es un escritor en potencia que ha pasado gran parte de su vida entre botellas de alcohol vacías, amores de suburbios y su trabajo, que lo está matando en vida, como cartero de la oficina de correos de Los Ángeles. Un libro con el que cualquiera que haya maldecido la llegada de los lunes alguna vez se puede sentir identificado.

El hombre invisible, H.G. Wells

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Un clásico victoriano sobre un científico que ha descubierto una forma de volverse invisible, el detalle es que dicho científico es, digamos, de ética distraída, así que la mayor parte de la novela trata sobre cómo se aprovecha de la situación, cómo reacciona la gente alrededor y la cacería que se emprende para intentar detenerlo.

20,000 leguas de viaje submarino, Julio Verne

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Sumérgete en una aventura a bordo del Nautilus (un submarino que debuta en la ficción, cuando los submarinos reales no eran más que bocetos), visitarás bosques debajo del mar, una ciudad mitológica sepultada por las aguas y algunos de los rincones del mundo que, aun hoy, pocos humanos han visitado. Además conoce al Capitán Nemo (sí, de ahí Pixar tomó el nombre para el pez), un antihéroe misántropo lleno de enigmas.

Historias de cronopios y de famas, Julio Cortázar

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Se podría decir que es un libro de cuentos cortos en el que predominan los narradores ociosos y divertidos. Está lleno de ideas excéntricas, como un manual de instrucciones minuciosas para subir una escalera, la historia de una familia que instala un patíbulo en su casa solamente para sacar de quicio a sus vecinos, gente que se cuela en los velorios ajenos y la presentación de los cronopios, los famas y las esperanzas.

Si hay un libro capaz de cambiarte esa idea que te metieron en la secundaria, sobre que la lectura es una tarea obligatoria y aburrida, probablemente sea éste.

Ojalá las recomendaciones sean de su agrado.

Álvaro (@alvarogo87)

Guía del autoestopista galáctico

No sé qué tan mal marche tu día, pero sinceramente dudo que marche peor que el de Arthur Dent, a quien por la mañana le han informado que su casa está a punto de ser demolida para construir una autopista. Eso no es lo peor, pues unos minutos después su planeta entero es destruido por una raza extraterrestre que quiere construir una autopista intergaláctica que pase por donde antes estaba la Tierra.

Sí, Arthur Dent tuvo un día de mierda, pero a cambio sobrevivió al apocalipsis y obtuvo un viaje intergaláctico en el que descubrió cosas que ningún otro humano sabía,  conociendo de paso a una serie de personajes excéntricos y demasiado entretenidos.

Guía del autoestopista galáctico fue originalmente un programa radiofónico británico que posteriormente se adaptó a libro, película, serie de televisión, videojuego, puesta en escena y estoy seguro de que, buscándole bien, se debe poder encontrar hasta una versión porno; contra lo que suele suceder en estos casos, el formato más popular ha sido, por mucho, el libro.

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La edición que yo leí (la séptima de Anagrama) trae un epílogo enorme en el que se incluye una entrevista con el staff de la película que se estrenó en 2005 (y en la que aparece Zoey Deschanel), cosa que yo noté hasta que llegué al epílogo, de tal manera que el final se me apareció de forma abrupta y cuando yo suponía que aún le faltaban unas 100 páginas más a la historia. Una sensación rara y no muy satisfactoria que no me había pasado antes.

Impresiones:

– Ningún libro me había hecho reír tanto desde la Conjura de los necios

– La voz narrativa hace muy buen uso de todo el poder del humor británico, en serio, es tan divertida que la trama bien pudo haber sido sobre dos piedras e igual hubiera sido genial

– La lógica tiene más agujeros que una prisión de máxima seguridad mexicana, pero supongo que el absurdo es parte de la esencia del libro

– No encontrarás profundidad, pero sí una historia muy original y divertida

– Hay marcadas referencias a Asimov por todos lados, de hecho, es más o menos como lo que hubiera resultado si Asimov se metiera ácido

Citas:

“Este planeta tiene, o mejor dicho, tenía el problema siguiente: la mayoría de sus habitantes eran infelices casi todo el tiempo. Muchas soluciones se sugirieron para tal problema, pero la mayor parte de ellas se referían principalmente a los movimientos de pequeños trozos de papel verde; cosa extraña, ya que los pequeños trozos de papel verde no eran precisamente quienes se sentían infelices”.

“…se había pasado esos quince años fingiendo ser un actor sin trabajo, cosa bastante plausible”.

“- No sé lo que estoy buscando.

– ¿Por qué no?

– Porque…porque…, porque si lo supiera, creo que no sería capaz de buscarlo”.

(Guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams)

Álvaro (@alvarogo87)

Cosas que aprendí esculcando en las librerías

Hay varias cosas, en realidad muy poco útiles, de las que me di cuenta gracias a las tardes que pasé esculcando los libros de las librerías de Miguel Ángel de Quevedo y Universidad:

– El sótano es un buen refugio cuando sales del metro y llueve a cántaros, la gente normal solo se queda afuera aprovechando el techo salido, pero siempre hay uno que otro tarugo que entra a la tienda a comprar algo que no necesita (varios de mis libros llegaron a mí a raíz de una tormenta).

– Hay una guerra en la que no muchos reparan: los separadores con frases ingeniosas de Gandhi vs los separadores hechos a mano de la señora hippie que se pone afuera de El Sótano. La verdad perdí la cuenta, pero es una batalla reñida.

– Siempre vas a encontrar el libro que acabas de comprar en unos $15 más barato si cruzas la avenida, pero Universidad es realmente una avenida bastante difícil de cruzar, así que no siempre vale la pena.

– Desafortunadamente, siempre que un negocio monte una bocina en la calle para llamar la atención de los transeúntes, el género musical que toquen será reggaetón. Ni las librerías pueden arrojar la primera piedra en este caso. u.u

– Los escaparates siempre sabrán decirte qué autor murió esa semana.

– Aún hay gente que sigue comprando libros en este país. =)

– De hecho, contra todo pronóstico, vivimos en una época en la que cerraron uno de los últimos Blockbusters que quedaban en esa avenida (y en México), para abrir una librería. En los 90s eso era impensable.

– Anagrama está con etiqueta del 20 o 30% de descuento, no importa cuándo leas esto.

– Si los sellos editoriales tuvieran eslóganes 100% honestos, éstos serían más o menos así:

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Álvaro (@alvarogo87)

Foto de Daniela Labastida:

https://saltodelectura.wordpress.com/2016/07/13/buscadores-y-constructores-de-historias/

Del cuaderno de citas: La plaga, Albert Camus

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En La peste, Camus nos describe a un Orán que, en un ejercicio muy honesto, describe como un lugar feo y de gente mediocre, cuya intrascendencia se ve interrumpida por una peste que es anunciada cuando las ratas salen a morir por las calles de toda la ciudad.

La peste crece, la ciudad tiene que ser clausurada y es en ese encierro que los habitantes se ven obligados a cambiar sus rutinas habituales por un día a día en el que se las ven cara a cara con la muerte de forma ininterrumpida.

El foco narrativo está sobre el doctor Rieux y su grupo de voluntarios conformado por gente de variadas procedencias y creencias, quienes se encargan de aislar a la gente contagiada y tratar de evitar, en la medida de lo posible, que la peste acabe con la ciudad.

 Impresiones: 

– Camus toma nuestras desgracias, las multiplica por mil y les da forma de epidemia, para hacernos ver cómo éstas nos hacen olvidar nuestras diferencias, uniéndonos y ayudándonos a conocernos a nosotros mismos, aunque quizás el precio de todo este aprendizaje sea horriblemente alto.

– Llueve sobre mojado y aun así, de alguna forma, queda un mensaje humanista y universal.

– Gran capacidad del autor para dejarse de pretensiones y lograr hablar de ideas elaboradas, usando siempre palabras sencillas.

– Un médico, un suicida fallido, un sacerdote, un periodista extranjero atrapado en la ciudad y otro extranjero de ocupación desconocida, son los personajes principales. Cada uno de ellos es transformado profundamente por la peste; transformaciones bastante significativas todas.

– Tratándose de una novela filosófica, sé que estoy un poco analizando el dedo y no el sol, pero a La peste le faltó una nada para alcanzar el ritmo narrativo perfecto de El extranjero.

– Hay una pequeña intertextualidad con El extranjero, así como un guiño a una de las grandes pasiones de Camus: el futbol. Lindos detalles.

Citas:

“Sin duda, nada es más natural hoy día que ver a las gentes trabajar de la mañana a la noche y en seguida elegir, entre el café, el juego y la charla, el modo de perder el tiempo que les queda por vivir. Pero hay ciudades y países donde las gentes tienen, de cuando en cuando, la sospecha de que existe otra cosa. En general, esto no hace cambiar sus vidas, pero al menos han tenido la sospecha y eso es su ganancia”.

“Sucede a veces que se sufre durante mucho tiempo sin saberlo”.

“Uno se cansa de la piedad cuando la piedad es inútil”.

“Pero el cronista está más bien tentado de creer que dando demasiada importancia a las bellas acciones sólo tienen tanto valor porque son escasas y que la maldad y la indiferencia son motores mucho más frecuentes en los actos de los hombres. Ésta es una idea que el cronista no comparte. El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad”.

“La peste había quitado a todos la posibilidad de amor e incluso de amistad. Pues el amor exige un poco de porvenir y para nosotros no había ya más que instantes”.

“Esta hora de la tarde, que para los creyentes es la hora del examen de conciencia, es dura para el prisionero o el exiliado que no tiene que examinar más que el vacío”.

“Nuestro amor estaba siempre ahí, sin duda, pero sencillamente no era utilizable, era pesado de llevar,  inerte en el fondo de nosotros mismos, estéril como el crimen o la condenación”.

“Pues, extrañamente, lo que subía entonces hasta las terrazas, todavía soleadas, en la ausencia de los ruidos de coche y de máquinas que son de ordinario el lenguaje de las ciudades, no era más que un enorme rumor de pasos y voces sordas, el doloroso deslizarse de miles de suelas ritmando por el silbido de la plaga en el cielo cargado, un pisoteo interminable y sofocante,  en fin, que iba llenando toda la ciudad y que cada tarde daba su voz más fiel, y más mortecina, a la obstinación ciega que en nuestros corazones reemplazaba entonces al amor”.

“¿Quién podría afirmar que una eternidad de dicha puede compensar un instante de dolor humano”.

(La plaga, Albert Camus)

Álvaro (@alvarogo87)

Del cuaderno de citas: La amiga estupenda

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“La vida era así y punto; crecíamos con la obligación de complicársela a los demás antes de que nos la complicaran a nosotras.”

“No hay gestos, palabras, suspiros que no contengan la suma de todos los crímenes que han cometido y cometen los seres humanos.”

“La belleza que Cerullo llevaba en la cabeza desde niña no ha encontrado salidas, Greco, y le ha ido a parar toda en la cara, el pecho, los muslos y el culo, sitios donde se pasa muy pronto y después es como si nunca la hubiese tenido.”

(La amiga estupenda, Elena Ferrante)

Elena Ferrante es el último pseudónimo de moda en el mundo literario, tras del cual se esconde la autora (¿o autor?) napolitana que no desea ver su privacidad violada como consecuencia del encanto levantado por su prosa. Salvo su editor, nadie conoce su identidad, aunque recientemente ha habido aguafiestas que quieren dar pistas de ésta, bajo el argumento de que “los lectores tienen el derecho de conocer de quién se trata”; ¡Idiotas!, yo creo que los lectores también tenemos el derecho de ignorarlo felizmente.

La tetralogía de Las dos amigas no es lo primero que publica Ferrante, pero sí es la publicación culpable de llenar la web con halagos hacia la obra de la autora. Acá en México tardaron bastante en llegar los dos primeros volúmenes, pero Lumen promete traer los dos últimos durante este mismo año.

La amiga estupenda, el primer volumen, trata de la infancia y la adolescencia de Lila y Lenù (esta última, la narradora), dos niñas del sur de Italia a quienes les tocó nacer y crecer entre familias humildes, rústicas y poco preparadas para la modernidad que trajo la posguerra. Lila es poseedora de una mente brillante y de múltiples talentos que difícilmente podrán explotarse de forma adecuada, Lenù es la amiga inseparable que se encuentra siempre un paso por detrás y alrededor de ellas hay un vecindario repleto de personajes pintorescos que resulta placentero conocer.

Impresiones:

– Probablemente este libro sea más adictivo que las Oreos
– Nos encanta la idea del best seller que no apesta, escrito por la autora que oculta su identidad cual superhéroe; lo genial es que cumple muy decentemente con tantas expectativas levantadas
– Hay un choque interesante entre la visión tierna de dos niñas contra el entorno violento y salvaje en el que crecen
– La primera parte es narrada en círculos y en ella se desarrollan momentos de tensión y de misterio que hacen difícil el parar de leer
– La segunda parte es lineal, pero no plana
– Habla de la amistad desde un ángulo fresco: el de cómo ésta va íntimamente ligada a los celos
– Quiero leer la segunda parte ya

Fotografías: Ferdinando Scianna

Álvaro (@alvarogo87)

Los 5 mejores libros que leí en 2016

Se acabó 2016 (al fin), lo que significa que es buen momento para interrumpir por un momento nuestros lamentos por las muertes de Bowie, Cohen, Eco, Lee y compañía, con motivo de recordar las cosas buenas que nos dejó este año; en este caso libros.

Mi top 5 carece de títulos publicados recientemente (lo siento, voy muy atrasado con los clásicos), pero los 5 se llevan por completo mi sello de aprobación y vencieron a otros muy buenos títulos que dieron batalla para estar en la lista.

Consideraciones:

– Van sin ningún orden en particular

– Omití relecturas (como Crimen y castigo y la Conjura de los necios)

Madame Bovary – Gustave Flaubert

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Emma Bovary es un personaje icónico, una romántica afectada por las falsas ideas adquiridas a través de novelas de amor baratas que lee en exceso y que chocan contra una dolorosa y despiadada realidad en la que el matrimonio, el amor, la maternidad, la amistad y la vida en sociedad son una enorme decepción; ¿en el siglo XXI quién no tiene algo de Emma Bovary?

Con Flaubert empecé por las malas, ya que Salambó me pareció tan insoportable que no lo pude ni terminar, por fortuna decidí darle una segunda oportunidad con Madame Bovary y simplemente me voló la cabeza (disculpa Flaubert, no eras tú, era yo).

A sangre fría – Truman Capote

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Se dice que Capote inventó un género con esta novela: la non fiction novel. Tomó un crimen real,  el cual fue llevado a cabo sin motivos lógicos en uno de esos pueblos rurales en medio de la nada y de los EEUU, para hacer con él una muy bien lograda novela.

Obra violenta, triste y muy descriptiva que genera horror y repulsión, pero que a la vez te llega a conectar con los restos de humanidad que quedan en los autores del crimen (un juego parecido al usado por Nabokov en Lolita, en el que sabes que el personaje es perverso, pero termina provocándote una confusa empatía).

Ciudad de cristal – Paul Auster  

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Si son fans del cuento William Wilson, de Poe, seguramente este libro les va a interesar (y si no han leído William Wilson, deberían de hacerlo pronto). Narra lo que le sucede a un escritor de novelas de misterio (las cuales precisamente publica bajo el pseudónimo de William Wilson) que un día recibe una llamada de una persona que busca al detective Paul Auster (sí, como el autor de la novela), dada la insistencia de la persona que llama, decide hacerse pasar por el tal Paul Auster y así enrollarse en una investigación febril, confusa y en la que abundan los reflejos.

Novela cortita que cuenta con una prosa muy entretenida y con un elegante final. Forma parte de la trilogía de Nueva York de Auster, un autor aún activo, que descubrí no hace mucho, pero que ya es de mis favoritos.

El Gatopardo – Tomasi de Lampedusa Giuseppe

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Todos los buenos comentarios que lean sobre este libro son más certeros que exagerados; cada una de las palabras está perfectamente utilizada y cada página te obliga a leer la siguiente, también es el mejor retrato del pueblo siciliano que encontrarán y  en sí uno de los mejores retratos que se hayan hecho de cualquier pueblo.

Trata de una familia de la realeza siciliana que está a punto de perder sus privilegios con la llegada a la isla de las tropas de Garibaldi. El autor perteneció a una familia que también perdió sus privilegios reales, lo que le da un matiz más interesante a la crítica; la tragedia es que fue la única novela suya que se alcanzó a publicar.

El retrato de Dorian Gray – Oscar Wilde

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La trama es bastante conocida: un tipo obsesionado con su belleza física que un día, sin pensarlo mucho, desea no envejecer y que a cambio envejezca un retrato que un amigo suyo ha pintado con inigualable maestría. Su deseo se cumple y de ahí seguimos su viaje hacia lo más negro de la esencia humana.

Un clásico de la época victoriana en donde los personajes se la viven en glamourosas fiestas en las que beben mientras entablan el tipo de pláticas elegantes, ingeniosas e interesantes que todos quisiéramos poder improvisar en la vida real (y que obviamente nunca sucede).

Cuenta con una prosa atrayente y hábilmente adornada, así como con uno de los mejores personajes secundarios que recuerdo: Lord Henry; un tipo cínico, arrogante, misógino (no es que esto sea bueno, pero le pone pimienta) y que la mitad de lo que dice lo dice por medio de polémicos epigramas.

¡Feliz año!

Álvaro (@alvarogo87)