6 libros muy recomendables, que no son tan conocidos

Algunos no son tan sencillos de conseguir, pero la búsqueda vale la pena; recuerden que las ferias de libros o las páginas de librerías que ofrecen la opción de comprar libros importados siempre son una opción.

1.- We, Yevgeny Zamyatin

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D-503 vive en la tierra dominada por un solo estado, miles de años en el futuro, cuando la gente es aislada de la naturaleza y recluida en una ciudad transparente hecha totalmente de cristal, donde el estado controla y vigila a todas las personas y éstas ya no tienen nombres sino números. D-503 comienza un diario en donde narra su vida y descarga sus cuestionamientos hacia el estado… ¿Les suena familiar? Sí, las similitudes con 1984 (y un poco también con Un mundo feliz) son claras, con el pequeño detalle de que We se publicó en 1924 (Un mundo feliz es de 1932 y 1984 de 1949) y junto con El talón de hierro, de Jack London (esa sí, lectura pendiente para mí) es la mamá de los pollitos de las novelas distópicas.

En defensa de Orwell, creo que 1984 es mejor novela (ya si vas a copiar algo, al menos mejóralo), pero mejor juzguen ustedes mismos.

Otro dato es que el autor de We era ruso, por lo cual la novela no se publicó en la Unión Soviética sino hasta 1988, y en pleno 2016 yo batallé bastante para encontrar una edición disponible en México (no por censura, sino por falta de difusión del libro), así que decidí mejor ordenarlo del extranjero (aunque si me leen desde España, me parece que allá sí hay traducciones disponibles).

2.- Gran Sertón: Veredas, João Guimarães Rosa

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La atención que despertó el mundial de 2014 hacia Brasil, me hizo darme cuenta de que nunca había leído a algún autor brasileño, tratándose de un país de 200 millones de personas y con tanta historia, seguramente debe de haber algo interesante, pensé; me puse a investigar y en algún lugar que honestamente ya no recuerdo, di con la recomendación de este autor y con la de Clarice Lispector (pendiente).

Ambientado a mediados del siglo XX, Gran Sertón: Veredas nos mete a un Brasil lejos de los carnavales de las playas cariocas; al Brasil del Sertón, una región semiárida del noreste brasileño, bastante más triste y llena de tragedias, dividida por bandas de mercenarios que se pelean el territorio.

Muchos llaman a João Guimarães Rosa el representante brasileño del boom latinoamericano, la novela está llena de poesía y tiene una de esas vueltas de tuerca que no ves venir por ningún lado. Y estoy casi seguro de que fue inspiración para Fernando Vallejo, cuando escribió La virgen de los sicarios.

También es medio difícil conseguirlo en México, yo tuve que esperar a la FIL para comprarlo en el stand de una editorial argentina que por acá no distribuye mucho.

3.- Botchan, Natsume Sōseki

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Aunque nos guste Murakami (o no), hay que aceptar que la literatura japonesa no puede terminar ahí, hay que rascarle un poco más. Esta novela, publicada en 1906, es un clásico en Japón y hay quienes la consideran una versión nipona de El guardián entre el centeno, de Salinger, lo cual tiene algo de cierto; acá no es el caso de 1984/We, en el que se calcan directamente muchos elementos, pero sí hay semejanzas en el hecho de que la narración es completamente en primera persona por un personaje ácido y que no precisamente está “ganando” en la vida.

Botchan es el apodo del protagonista (así le llamaba su niñera, de cariño) cuyo nombre nunca sabemos; es originario de Tokio y al graduarse de la universidad acepta un trabajo como profesor de primaria en un pueblo mucho más chico. A Botchan le gusta criticar mentalmente a sus colegas así como bautizarlos con divertidos apodos. Los problemas llegarán pronto, por el choque con la mentalidad provinciana y porque sus alumnos, bastante mierdas, tienen como objetivo existencial hacerle la vida imposible.

Una novela cortita y sencilla, pero divertida. Ésta sí se consigue más fácil en México, pero  eso sí, la editorial no es barata.

4.- We have always lived in the castle

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Una novela negra que inicia 6 años después de que casi toda la familia Blackwood muriera envenenada en una comida familiar, al ingerir arsénico.

Narrada enteramente en primera persona por Mary Katherine, la menor de los Blackwood, quien desde el incidente ha vivido la mayor parte del tiempo encerrada en su casa junto a su hermana mayor y su tío (los únicos que quedaron vivos). Mary Katherine no es una narradora fiable, en realidad parece haber frenado su desarrollo social y mental desde el día del incidente y vive parcialmente ajena a la realidad.

Una historia que entre más se desenreda se pone más negra; un clásico del terror sutil, imprescindible en EEUU, pero que en Latinoamérica es más bien desconocido. Yo lo leí en inglés, desconozco si existen traducciones al español.

5.- El Palacio de los sueños

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Seguro de que en los sueños van cifradas premoniciones sobre amenazas contra el imperio, el sultán ha ordenado analizar los sueños de todos las personas del imperio, quienes están obligadas a escribir todo lo que sueñan y mandar los reportes al Palacio de los sueños, en donde hay una institución altamente burocratizada encargada de la gigantesca tarea de analizarlos e interpretarlos.

Mark- Alem es un chico joven e inocente que viene de una familia demasiado importante en Albania (parte del imperio) y lo seguimos desde su primer día como trabajador en el Palacio (un lugar muy cotizado para trabajar) hasta verlo ascender de puesto en puesto, más rápido de lo que él mismo puede imaginar y de lo que es habitual.

Kadaré es albanés y ganó el Premio Príncipe de Asturias en 2009. La novela sufrió prohibición en Albania (que vivió el fascismo hasta 1991) al poco tiempo de ser publicada.

Está en el catálogo de Alianza, así que no deberían de tener mayor problema para encontrarla.

6.- Purga, Sofi Oksanen

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Lo que más me fascinó de Purga, es que te lleva a lugares bastantes desconocidos para quienes hablamos español, como Estonia o Vladivostok (una ciudad rusa mucho más cercana a Japón que a Moscú). Cuenta la historia de dos generaciones de mujeres de una familia estoniana, a lo largo de gran parte del siglo XX: guerras, mudanzas, violencia, dominación soviética, los ecos del desastre nuclear de Chernóbil y los burdeles bajos de la Alemania noventera. Novela fría y cruel.

La escritora luce como la prima de Lady Gaga, pero ni eso le impidió ganar el premio a la mejor novela Europea en 2010, lo que probablemente signifique que sea la menos “no tan conocida” de la lista y que fácilmente la encuentran publicada por Almadía, encima el encuadernado es muy bonito.

Álvaro(@alvarogo87)

Foto de portada: https://www.flickr.com/photos/ginnerobot/2549674296

Un programador ha hecho realidad La biblioteca de Babel, de Borges

“Muerto, no faltarán manos piadosas que me tiren por la baranda; mi sepultura será el aire insondable; mi cuerpo se hundirá largamente y se corromperá y disolverá en el viento engendrado por la caída, que es infinita. Yo afirmo que la Biblioteca es interminable.”

(La biblioteca de Babel, Jorge Luis Borges)

Leer esa frase en el segundo párrafo del cuento de Borges, me generó una imagen tan poderosa que aún a veces me sorprendo a mí mismo pensando en esa idea de una biblioteca cuya caída infinita eventualmente terminaría desintegrando cada partícula de tu cuerpo y en cuyos libros se encuentren todas las combinaciones posibles de los signos ortográficos, “o sea todo lo que es dable expresar: en todos los idiomas. Todo”.

(Si no han leído el cuento, quizás sería buena idea que se tomen unos veinte minutos, para escuchar esta versión en audiolibro bastante bien realizada, antes de seguir leyendo).

Continuando, eso es lo que nos fascina de Borges: hacernos pensar en cosas que estiran al máximo la imaginación hasta llegar a sitios imposibles… ¿o será que realmente no son imposibles?

Jonathan Basile quedó tan enganchado con el cuento que decidió hacer la idea realidad (al menos en forma de biblioteca virtual) y para eso incluso tuvo que aprender a programar.

Jonathan nos habla sobre su proyecto diciendo:

“Imprimir esta biblioteca usaría más espacio que el universo concebible, leer sus páginas tomaría más tiempo que la vida de nuestro planeta”.

Y también nos deja con una muy agradable reflexión sobre el pragmatismo de todo el asunto:

“No tiene ningún valor en nuestra economía, pero podemos aprender de ella a pensar de una manera diferente sobre la esencia del lenguaje. Esto es el poder de la literatura, del arte y de la filosofía, es algo que cada vez más despreciamos en nuestras sociedades y nuestro mundo, pero ha formado  y transformado la historia humana desde su principio”.

Acá el link con su TED Talk completa en la que no solo presenta la Biblioteca de babel, sino el equivalente en imágenes: un generador de todas las imágenes posibles con 4,025 colores; y Permuda Triangle, un experimento bastante más dimensionable: un perfil de twitter que tuitea todas las combinaciones posibles en 140 caracteres.

La biblioteca de Babel:

http://libraryofbabel.info/index.html

Babel image archives:

https://babelia.libraryofbabel.info/

Permuda Triangle:

https://twitter.com/permudat

Si aún quieren saber más, acá hay una entrevista que Flavorwire le hizo a Basile:

http://flavorwire.com/515783/brooklyn-author-recreates-borges-library-of-babel-as-infinite-website

No sé a ustedes, pero a mí me parece que lo que ha hecho Basile es uno de los mejores homenajes a Borges, incluso es más que un simple homenaje. Desgraciadamente creo que aún no ha tenido la resonancia que se merece.

Álvaro (@alvarogo87)

Imagen: 

http://www.huffingtonpost.com/2014/08/24/jorge-luis-borges-quotes_n_5698148.html

 

¿Odias los lunes?…seguramente no tanto como los odiaba ella

Brenda Ann Spencer realizó un tiroteo en su escuela de San Diego, la mañana del lunes 29 de enero de 1979, matando a 2 personas y dejando a otras nueve heridas. Cuando un reportero le preguntó por qué lo había hecho, ella simplemente respondió: “I don’t like Mondays”.

La anécdota sirvió para que Bob Geldof de The Boomtown Rats escribiera uno de los mantras más repetidos en las oficinas cada que inicia una semana, quizás ya un poco olvidado por las nuevas generaciones, pero que llegó a ser número uno en múltiples países.

Una verdadera joya de canción, que supo hacer algo que de entrada podría parecer difícil: conectar a una sociópata con todo el mundo, al final ¿quién no odia los lunes? (bueno, bueno, en defensa del mundo: quizás la mayoría de la gente no sabía de qué iba la letra, al final muchas veces no le prestamos tanta atención a lo que cantamos, mientras el coro sea pegajoso).

Lo más macabro es que cuando suceden este tipo de tragedias (que antes eran aisladas, pero que de aislados ya no tienen nada), todos nos lamentamos y ponemos banderitas en nuestros perfiles de Facebook, pero lo cierto es que debajo del terror y la indignación natural que nos despiertan estas noticias, hay una mezquina fascinación irracional en el fondo (acaso también natural) que nos hace imposible soltar la noticia; sentimiento del que no hablamos ni mucho menos aceptamos, por miedo a reconocernos menos humanos; esa fascinación por saber más de la tragedia ajena que explotaron en su momento Truman Capote y Michael Moore y que nos hace volver a darle play a la canción una y otra vez mientras repetimos con pasión “I don’t like Mondays”, sí, a pesar de la negra historia que tiene detrás (o quizás, aunque no nos guste ni lo vayamos a aceptar, también un poco secretamente fascinados por eso).

Álvaro (@alvarogo87)

P.D. I wanna shoot the whole day down.

Cortázar, desde 10 ángulos distintos

A 102 años de su nacimiento, los dejo con 10 notables ilustraciones del cronopio mayor, ¿cuál les gusta más?

Julio 1 Martín Bekerman
Martin Bekerman: https://www.behance.net/beker
Alejandro Carosella
Alejandro Carosella: http://galeriacarosella.blogspot.mx/
Julio 3 Paula Pérez
Paula Pérez: https://www.behance.net/paulaperezm
Julio 4 Fernando Santiago
Fernando Santiago: https://www.behance.net/fernandosantiago
Julio 5 Rodrigo Aguilar
Rodrigo Aguilar: https://www.behance.net/RodrigoAguilar
Julio 6 Sebastián Vaca
Sebastián Vaca: https://www.behance.net/ElVaca
Julio 7 Víctor Abarca
Víctor Abarca: http://victor-abarca-ilustraciones.blogspot.mx/
Julio 8 Horacio Sierra
Horacio Sierra: https://www.behance.net/hora
Julio 8 Juan Urueña
Juan Urueña: https://www.behance.net/JuenUruena
Julio 9 Ariel Cárdenas
Ariel Cárdenas: http://cardenasariel.blogspot.mx/

 

Álvaro (@alvarogo87)

Lecciones que aprendí de Andrés Calamaro

“Lleve sus boletos para Calamardo, lleve sus boletos para Calamardo”, gritaba el revendedor con el que me topé al salir de la estación del metro Auditorio, la segunda vez que me tocó ver a Andrés en vivo. Y es que en México puede ser vox pópuli llegar a confundirlo con un personaje de Bob Esponja, ya que nunca nos lo pasaron por la radio, y aun así es grande entre sus masas de fans fieles que llena sin problemas el Auditorio Nacional.  Nos pareció hasta lastimosa la espera que soportamos para tenerlo de gira por primera vez, acá en la tierra con la cual su principal aliado (Scornik) tiene un vínculo profundo, pero igual una espera que se ha encargado de compensar recientemente.

Casi siempre con menos seriedad de la que le solemos cargar, el Salmón es un argentino muy español que no acostumbra filtros, ni en su voz carrasposa (parte esencial de su sello) ni en sus opiniones: se va a morir defendiendo la mariguana y la tauromaquia. Con suerte se va a morir también haciendo música.

Larga vida Salmón y gracias por los buenos ratos.

P.D. Mejor ya no te juntes con Bunbury.

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Álvaro (@alvarogo87)

8 spots publicitarios brillantemente escritos

Sé que los más puristas leerán “spots publicitarios” y me mandarán a la goma inmediatamente. Sí, la industria publicitaria pone el talento creativo al servicio de la maquinaria capitalista creada por el mismísimo satanás y bla bla bla bla.

La verdad es que ya sea porque son obligados a buscar qué comer o por mero gusto propio, la industria cuenta con algunas mentes verdaderamente talentosas. Gabriel García Márquez redactaba anuncios cuando aún no saltaba a la fama, lo mismo que F. Scott Fitzgerald y Ramón del Valle-Inclán, por ejemplo.

La publicidad, aunque se vale de la creatividad, nunca aspira (o nunca debería aspirar) a ser arte. A diferencia del arte en el que el artista tiene total libertad de escribir o hacer lo que le nazca (o en teoría así debería de ser), acá es un negocio y hay que pensar una estrategia que se adapte a lo que el cliente quiere comunicar, hay que considerar tiempos de entrega, hay que rendir efectividad, hay que saber coordinar equipos de trabajo y hay que saber vender y defender la idea; si no se vende, no se produce y se queda en el papel. Sin embargo también se requieren narradores que en 30 segundos le cuenten a la gente historias de forma concisa e interesante. Y creo que hacer un balance entre saber vender y saber narrar, también tiene su mérito.

Y si bien la industria publicitaria vive una notable crisis y en el 96.45% de los casos el resultado no es más que algo que termina sin pies ni cabeza porque durante el proceso todo mundo lo manoseó, hay veces en que el resultado cumple con sus objetivos comerciales al mismo tiempo que se entrega una pieza bien producida y con valores narrativos altos, entregando cosas que van un poco más allá de ofrecer soluciones superficiales a problemas existenciales. A continuación 8 de mis ejemplos favoritos.

Last (Wieden + Kennedy, Portland)

La primera vez que lo vi, la redacción me enchinó la piel ¿cuántos anuncios logran eso?

 

Experience (Wieden + Kennedy, Portland)

Old Spice era una marca a punto de desaparecer. Era percibida como algo anticuada, tanto que hasta en su propio nombre cargaba con la palabra “Old”. La solución que encontraron fue brillante: ¿qué es lo único que tienen los viejos que envidian los jóvenes?

Además el texto está extremadamente bien pulido y los detalles del cuarto en el que se encuentra Bruce Campbell, son una joya.

 

Meet the superhumans (4creative, Londres)

Hay ocasiones en las que lo que se anuncia brinda la oportunidad de dar un mensaje más sustancial que simplemente vender un producto, ofreciendo la oportunidad de ayudar a cambiar paradigmas en la sociedad, pero se requiere talento para hacerlo. Hubiera sido más fácil abordar el tema tratando de crear lástima hacia estos deportistas (que es precisamente el cliché) pero, ¿acaso lo que necesitan ellos es lástima?

 

Camera shy (Ogilvy & Mather, NY)

Las mismas razones que el anterior. Acá hay incluso más mérito porque lo que se trata de vender es un simple jabón. Pero deja un mensaje muy claro: las marcas ya no son quien debe decirle a la gente cómo debe de lucir, ahora las marcas tienen que adaptarse a la gente. Que una marca de belleza salga a dar un mensaje así, creo que puede ahorrar un montón de problemas psicológicos en el mundo. Las reglas del juego cambiaron con esta campaña y cada vez hay más marcas que lo han entendido, hay otra que aún no, lo que sí está claro es que la gente ya no se queda con los brazos cruzados, como muestra tenemos lo que le pasó a esta marca de vitaminas, que usó un mensaje que hubiera sido visto como algo normal en los 90s, pero no en la era del internet.

La campaña es mucho más amplia, pero traigo este spot porque además de todo está excelentemente contado.

 

Camas (Mother, Londres)

La redacción es increíble y visualmente está al nivel de los mejores directores de cine. Es obra de Juan Cabral, una leyenda argentina de la publicidad a nivel mundial.

 

Daddy  (BBDO, Hong Kong)

Está para conmover hasta a las mismas piedras. (Por cierto, una agencia mexicana se robó la idea para un anuncio de una marca de salchichas en el que sale Diego Luna el cual se compartió mucho por Facebook el pasado día de las madres. La copia está notablemente peor redactada).

 

Freedom to move (BBH, Londres)

Estéticamente impresionante y consigue mantenerte intrigado ¿Quiénes son estos personajes? ¿Qué buscan hacer? ¿De dónde salieron? Parece algo muy sencillo, pero crear eso en 1 minuto requiere mucho desarrollo detrás.

 

Para todos (McCan Erickson, Buenos Aires)

Estoy casi seguro de que recuerdan este comercial. Este caso destaca por lograr vencer algo siempre difícil: la falta de presupuesto. Muestra de cómo la imaginación  y un buen texto hacen mucho, prácticamente de la nada.

 

Álvaro (@alvarogo87)

 

Atletas leyendo

Ahora que están los Olímpicos por todos lados, me parece un excelente momento para recordar que el mundo de los deportes y el de las letras no están tan peleados como se suele suponer.

Se ha dicho que Poe era un excelente nadador, Camus no imaginaba su vida sin el fútbol (el cual llegó a practicar de forma semi profesional) y que Murakami es un maratonista dedicado.

Pero veamos el otro lado de la moneda: a continuación una serie de atletas a los que los cacharon ñoñeando un poco.

Sí, lo sé, algunas no son las mejores lecturas, ¿pero podríamos no ser tan pesados, al menos por esta vez?

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King Lebron relajándose.
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Claro, Alí tenía que estar en este post.
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Bueno Mike, quizás tú deberías considerar leer algo menos violento.
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Por si tenían dudas de que Sharapova es perfecta.
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Hope Solo, en su visita a la Casa Blanca.
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Djokovic bromista, como siempre.
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Veo a Phelps realmente muy entretenido.
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De Valdano ya todos lo sabíamos.
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Bueno Pocho, quizás podríamos recomendarte algo mejorcito.
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Quizás por dentro está más interesante, Serena.
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Tiger Woods relajándose antes de la que se le iba a venir.
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Federer con expresión orgásmica (cof cof súper posada cof cof).
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Y por último, las hijas de Federer muy atentas a lo que pasa en la cancha de Roland Garros.

Álvaro (@alvarogo87)

6 libros que no le recomendaría a nadie

Ya sea porque trato de ser mesurado a la hora de elegir qué leer o porque no leo con la exigencia de un crítico literario, la verdad es que pocos libros me han terminado decepcionando de forma total.

Éste es mi top bottom. Sobra advertir que no se claven, es una lista personal y está limitada a mis gustos, experiencias personales y defectos como lector. Seguramente hay cosas mucho más horrorosas publicadas por ahí, pero bueno, no tengo forma de comprobar qué tan feo es lo que escribe un Carlos Cuauhtémoc Sánchez, un Coelho o una Meyer,  porque nunca los he leído (ni tengo intenciones de hacerlo en el futuro) así que tampoco tengo derecho a destrozarlos.

Los siguientes 6 libros fueron los primeros seleccionados para irse al negocio de compra venta de libros usados al que tuve que acudir al mudarme de ciudad recientemente y ver que no iba a poder llevarme todos los que tenía (el resto: ediciones baratas y alguno que otro libro del que sí me pesó algo desprenderme).

1.- Marina, de Carlos Ruiz Zafón

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Imagen: http://aartedelervan.blogspot.mx/2013/10/marina-carlos-ruiz-zafon.html

Me lo recomendaron, investigué un poco sobre el autor y me olió a best seller (de los malos) por todos lados, pero decidí hacerle caso a la recomendación y a las buenas puntuaciones en Goodreads (sí lo sé, tampoco son muy de fiar) y lo odié. En su defensa hay que decir que es un libro para adolescentes (cosa que ya no soy), pero vamos, El principito es un libro infantil y es excelente.

Marina trata de un chico que vive en un internado de Barcelona y un día, en una escapada del internado, conoce a Marina, una chica de su edad que parece bastante mística, junto a la cual se pondrá a “investigar uno de los más grandes misterios de la ciudad”.

Óscar Drai, el protagonista, promete mucho al comenzar el libro diciendo “En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.”, la decepción viene después, cuando Óscar cuenta su historia y es tan teta y tan exagerada que parece un mal capítulo de Scooby Doo (Imagínese uno solo con Daphne y Fred). Encima trata de ser poético sin mucho tino y el único personaje que me había parecido ligeramente interesante (el papá de Marina) termina siendo completamente irrelevante en la trama.

La sombra del viento es el libro de este autor del que la gente habla mejor, pero mi experiencia con Marina fue tan mala que dudo darle otra oportunidad.

2.- Salambó, de Gustave Flaubert

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Foto: http://www.libros-antiguos-alcana.com/ficha-salambo-flaubert+gustave-634502

Salambó fue el primer libro de Flaubert que abrí y por culpa de éste casi no le doy otra oportunidad a Flaubert (al final se la di con Madame Bovary, el cual simplemente me voló los sesos).

En Salambó Flaubert se la pasa los primeros tres capítulos (que fue los que soporté leer) describiendo detalladamente absolutamente todo, incluso las cosas más irrelevantes, o quizás especialmente las cosas más irrelevantes; demasiado adorno para tan poca trama. Puede que se haya puesto mejor más adelante o que de perdida haya sucedido algo (en serio, lo que sea), pero ya no tuve ánimo para averiguarlo, simplemente me pareció demasiado pesado (y eso que con otros libros me ha pasado el haberlos dejado empezados por encontrarlos también demasiado pesados, pero hay algo en aquéllos que me invita a decir – bueno, quizás no ahorita, pero más adelante- eso con Salambó no me pasó).

3.- El arrebato de Lol V. Stein, de Marguerite Duras

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Foto: http://www.todocoleccion.net/libros-segunda-mano-literatura/el-arrebato-lol-v-stein-marguerite-duras-tusquets~x49060850

Compré este libro por mi iniciativa de “tomar un libro del que no sepa mucho previamente” (para tratar de ser menos cuadrado a la hora de elegir) y bueno pues el experimento no siempre funciona (de hecho, pocas veces me funciona, aunque no siempre el resultado me resulte tan feo como en este caso).

Si tuviera que asignarle un solo adjetivo sería: insípido. Los personajes, la trama, la voz narrativa, todos me parecieron demasiado insípidos y les perdí el interés muy rápido. Llegué al final no sé si porque es un libro corto, por mera inercia o por conservar la esperanza de que en el próximo capítulo las cosas se pusieran interesantes o una vuelta de tuerca salvara todo al final, pero no, nada.

Entiendo que fue escrito en un momento en el que todo el mundo intentaba experimentar estirando la novela de todas las formas posibles y que quizás la gente le otorga un cierto valor experimental; incluso por eso traté de que me gustara, traté verdaderamente de encontrarle el ángulo interesante a lo que me estaban contando, pero no pude.

4.- Temblor, de Rosa Montero

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De verdad disfruté mucho La hija del caníbal y El corazón del Tártaro no me pareció tan malo, así que cuando vi este libro de Montero en la zona de rebajas (tan solo $40 pesos), pensé que seguramente valdría la pena.

Es una novela post apocalíptica, un tema algo atípico para la autora (y ya de por sí poco innovador a estas alturas). Quizás le otorgo a Montero el reconocimiento de intentar salir de su zona de confort y experimentar en algo que nadie esperaba que experimentara. Pero la verdad la sensación que me dejó fue como de que la editorial presionó a Montero para entregar el texto o ya de plano le dio flojera concluirlo bien y terminó cerrando todo sin mucho cuidado, como si se haya quedado en borrador. Pretende desarrollar todo un mundo inventado, aspira a tocar más temas de los que necesita una novela de aventuras post apocalípticas, pero al final el resultado termina por no embonar de  forma bonita. Gran parte del tiempo me sentí como si estuviera metido en un videojuego RPG (porque tiene muchos elementos que lo asemejan a ese tipo de mundos), pero uno de esos videojuegos de gráficos feos y llenos de bugs.

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Imagen: http://www.viralnova.com/game-glitches/

En fin, me pareció tan malo, que hasta sospecho que ni el diseñador que hizo la portada lo leyó, porque nunca entendí la relación de la portada con la novela.

Lo barato sale caro.

5.- El psicoanalista, de John Katzenbach

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Foto: http://rincondeliv.blogspot.mx/2015/09/el-psicoanalista-john-katzenbach.html

Este tiene bastante que me lo recomendaron y que lo leí, pero sí recuerdo perfectamente cómo lo detesté.

Se trata de un psicoanalista al que en su cumpleaños amenazan de forma anónima, obligándolo a entrar en un juego que consiste en adivinar el nombre de quien lo amenaza so pena de morir. De hecho recuerdo que el inicio no me pareció tan malo, sí, narrado de forma muy básica y manteniendo al lector en suspenso con recursos baratos, pero al menos lograba de alguna forma entretener (su única aspiración al fin y al cabo). El problema viene como a la mitad del libro, cuando el escritor intenta (de forma muy torpe) engañar al lector con un giro en la trama, de ahí va en caía libre: le sobran páginas, está lleno de clichés, incoherencias y personajes que se desdibujan por completo. Es el equivalente en libro a un churro hollywoodense.

6.- La edad de la punzada, de Xavier Velasco

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Foto: http://plusbits.mx/la-edad-de-la-punzada/

Cuando hablamos de Diablo Guardián (del mismo autor) hay dos tipos de personas: a las que de plano les da por ponerlo en un pedestal irreal como si fuera el mejor libro de la historia, el que les cambió la vida y bla bla bla bla; y a las que les da por hacerse los eruditos y se obsesionan criticando todo lo que se le relacione. A mí Diablo Guardián me resultó un libro regular, sin muchas pretensiones, pero que cuenta con ratos divertidos. Siento que su condena le vino junto con el Premio Alfaguara.

Contado desde el punto de vista de dos personajes: uno polémico (Violetta), que carga con todo el peso del libro y despertó ambas reacciones, para crear así los dos grupos arriba mencionados y asegurando odio y amor, mas no indiferencia; el segundo personaje (Pig) es mucho más olvidable, tanto así que ambos grupos coinciden en que los capítulos centrados en Pig son los más malitos, uno quiere volver con Violetta, ya sea para seguirse divirtiendo o para seguirla aborreciendo.

¿Y a qué viene todo esto sobre Diablo Guardián si el tema es La edad de la punzada? Pues a que La edad de la punzada parece la precuela de la mitad aburrida de Diablo Guardián (sin serlo), ya que el personaje es igualito a Pig, pero en sus años de secundaria. Una cosa bastante prescindible; una especie de intento de Holden Cauldfield, pero de flojera.

Álvaro (@alvarogo87)

 

 

Instrucciones para cantar

Tomado del inagotable “Historias de cronopios y de famas”, la productora colombiana Akira Cine nos trae un corto tan bello y humorístico como el cuento original. Sí, tiene un toque bastante hípster, pero bueno, ¿acaso Cortázar no es algo culpable del hipsterismo en América Latina?

Nota 1: El cierre de “y deje en paz a Schumann” siempre me mata.

 

Nota 2: Apuesta a que le dieron play más de una vez.

Álvaro (@alvarogo87)