Del cuaderno de citas: El Conde de Montecristo

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Dos grandes impresiones me dejó El Conde de Montecristo cuando lo leí.

La primera impresión, durante los primeros capítulos, fue que o Edmundo Dantes era un personaje exageradamente caricaturizado o tan de otra época, que no sobreviviría en el siglo XXI sin que la gente abusara de él (que igual en su siglo terminaron abusando de su confianza, pero hoy en día de plano le iría mal hasta en prisión).

La segunda gran impresión que me dejó la novela fue cuando llegué a la última página y sentí verdadera nostalgia porque la historia terminaba, de alguna forma había acompañado a Edmundo Dantes a lo largo de la traición de la que fue víctima, su estancia y escape del Castillo de If, su enriquecimiento repentino, su infiltración en la sociedad aristócrata de Francia y la recompensa de su espera y paciencia. Acompañé al personaje durante una gran parte de su vida y él me acompañó a lo largo de los 2 meses que me tomó terminar el libro (porque aunque es una lectura fluida, es larga), así que la despedida no fue sencilla, sentí verdadera nostalgia y es una maravilla que un libro pueda hacerte sentir algo así.

Por otro lado, la cantidad de personajes y el enredo de cómo están relacionados unos con otros, me recordó un poco a Cien años de soledad y su afamado árbol genealógico.

Por cierto, hace poco vi la película protagonizada por Guy Pearce (a quien respetaba después de su actuación en Memento), sólo diré que es lamentable hasta qué punto Hollywood puede violar una historia para dejarla irreconocible; una vergüenza.

El Conde de Montecristo me dejó una muy buena sensación y sin duda tengo pensado seguir con Los tres mosqueteros…cuando tenga tiempo.

Álvaro (@alvarogo87)